sábado, 11 de julio de 2009


A veces te sentís como una estrella, brillas tanto que te volves invisible, así soy yo; mi estrella brilla tanto que nadie ve mi fragilidad; soy como el hombre invisible, soy una presencia que se siente pero no se ve. Cuando ven que no necesitas nada que podes con todo dejan de verte, llega una sombra una brisa que pasa; estas presente todo el tiempo toda tu vida brillas, ¿Será por eso que nadie me puede mirar? Todos ven lo que doy; pero no lo que necesito, entonces... nadie puede darte nada. Todos ven tus señales, tus destellos, tu brillo; pero pocos pueden ver cuando, cuando te apagas. Nadie puede entender el dolor, el porque de todo. Hasta el hombre invisible necesita esa mirada especial, que lo hace especial

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